miércoles, 15 de noviembre de 2017

RELATO DE FICCIÓN: EL RETRATO


 Finalista en el Certamen literario “El Laurel” 2017        









Mi compañero de celda está loco. Desde que llegó se pasa las noches sin dormir, moviéndose en la litera y murmurando incongruencias sobre un cuadro. Durante el día está taciturno, casi no habla con nadie y se comporta de forma extraña. No es como la mayoría de los que estamos aquí; es un tipo de clase media, con cultura, tenía un buen trabajo, un buen sueldo… y no anda enredado con drogas ni otros rollos parecidos, según creo.
Ayer, por primera vez en una semana, se sentó a mi lado en el patio. Sin decir nada, callado y con la mirada fija en el suelo. De pronto, comenzó a susurrar algo. Tardé un rato en comprender que me estaba explicando una historia. Su historia:

domingo, 5 de noviembre de 2017

RELATO DE FICCIÓN: R.I.P.

Cuando la muerte no es 
el final...


Aquel sábado fue el día fatídico. La fecha, señalada por el destino, en que todo empezó. Aunque, según como se mire, sería más correcto decir que fue cuando todo terminó. Porque comenzar, lo que se dice comenzar, supongo que fue mucho antes, concretamente treinta y seis años antes. O precisando aún más; la desgracia germinó en el mismo instante en que nací. Porque aquella tarde, con el primer llanto de vida, entró en mi diminuto cuerpecito —quiero puntualizar que entonces era diminuto, pero que después crecí hasta alcanzar las dimensiones de un hombre normal— el alma.
Sí, he dicho el alma, esa sustancia incorpórea que es el principio vital de cualquier ser vivo. Eso, o lo que Dios quiera que sea, porque confieso que nunca me he interesado demasiado en interpretaciones filosóficas, teológicas o metafísicas sobre este tema ¿quién lo hace? La cosa es que el alma entró en mi interior. No un ánima cualquiera, sino concretamente la mía, con todas las peculiaridades y rarezas que después conformarían mi personalidad.