domingo, 3 de junio de 2018

PROYECTO AQUARII capítulo I




Nota del autor:

PROYECTO AQUARII es el título de esta historia y también una idea diferente y personal que emprendo de forma incierta: escribir periódicamente en el blog un capítulo de la novela. Solo tengo la visión general, dejaré que la narración fluya por sí sola capítulo a capítulo. Cualquier aportación de los lectores será bienvenida.


CAPÍTULO 1

Día 1

Hoy es mi cumpleaños y Madre me ha dicho que debo comenzar un diario. A partir de ahora tengo que escribir cada día todo los que me pasa y todo lo que pienso.
Lo único que pasa es que tengo seis años y estoy aburrida, ABURRIDA, ABURRIDA…

Día 3

Madre me ha castigado. No volverá a darme de comer hasta que obedezca y cumpla correctamente con el diario. Tengo hambre y por eso estoy escribiendo.
Lo que me ha pasado hoy: he despertado y Madre no me ha preparado el desayuno. Después hemos comenzado las lecciones de la mañana; lenguaje y conocimiento del medio. He visionado las clases de la profesora Diana. Ella es mi favorita, ¡ojalá fuese mi madre! (esto lo estoy pensando ahora). ¡Me gustaría tanto abrazarla como en las películas! Pero eso es imposible, ella está muerta, como todos los demás, solo tengo sus videos.
Madre tampoco me ha ofrecido nada para almorzar. La odio, pero eso a ella le da igual. He realizado los ejercicios físicos hasta mi hora libre. Mi tiempo de descanso lo dedico a visionar películas y siempre que puedo subo al mirador, a veces me quedo dormida allí arriba, contemplando el exterior. ¡Me fascina! Creo que es la palabra correcta, siempre la usa Caty, la protagonista de mi serie favorita en Disney Channel (otra que también está muerta). Pero hoy estoy aquí, escribiendo, porque tengo hambre. No moriré de inanición, Madre nunca lo permitiría, ni siquiera dejaría que enfermase, pero no es agradable pasar hambre. Si Madre tuviese sentimientos me gustaría hacerla sufrir viendo cómo enfermo, o incluso cómo muero por su culpa, pero eso es una tontería, ella no siente nada.
Llega mi comida, dejo de escribir.


 Día 4

Madre dice que debo mejorar mi escritura, en la entrada anterior ha tenido que realizar muchas correcciones, demasiadas según ella. Yo le he dicho que en las películas, las niñas de seis años ni siquiera saben escribir. «Tú eres diferente. Una niña especial». Siempre acabamos en lo mismo; soy especial porque soy REAL, y las películas son ficción.
Hoy, como todos los días, he recibido las clases de la mañana. Otra cosa que me ha dicho Madre es que debo explicarlo todo como si hablase con otra persona, alguien que no sabe nada, pero nada, sobre nuestra situación, como si mi interlocutor fuese Caty, porque eso es lo que pasará en el futuro. Yo nunca he hablado con otra persona, solo con Madre. A veces, me da miedo cuando me habla del futuro, me parece un lugar lejano y peligroso. Aunque otras veces desearía que llegase ya, desearía tener la edad suficiente para poder salir al exterior, para tratar con otros seres humanos como yo.
Ayer subí muy tarde al mirador, había anochecido, pero la visibilidad era buena. Desde allí se divisa un inmenso espacio exterior. No se parece a nada que haya visto en ninguna película: no hay ciudades, ni carreteras, ni nada construido por nadie, mi mundo es muy diferente al tuyo, Caty, pero está lleno de vida. En el cielo hay animales voladores y por el suelo corretean seres minúsculos y también otros enormes como dinosaurios. Todos son muy feos, no hay ningún animal bonito como los de las películas. Por supuesto, tampoco hay ninguna persona, ningún ser humano habita el exterior.
Un día pregunté a Madre cómo se llamaban los animales y ella me respondió: «No lo sé. Tú debes ponerles nombre. Ese es tu cometido. Pon un nombre a cada tipo de animal» Al principio me hizo ilusión tener esa tarea, pero tengo un problema: hay muchísimos animales, creo que más que palabras. Mis favoritos son los Bobos, también son feos, pero me resultan graciosos. Viven en comunidad, son de un tamaño similar al mío, y ¡juegan entre ellos! Nunca se acercan demasiado a la cúpula, así que los observo desde lejos, cuidan de sus crías y algunas veces hacen tonterías que me hacen reír, por eso los llamo Bobos. Me encantaría salir afuera y jugar con ellos. «No puedes salir, es peligroso» me dice siempre Madre. Pero, es que ¡nuestro Refugio es tan pequeño! No sé porqué Madre tuvo que hacerlo tan reducido. «Lo construí tan grande como me fue posible». Quizás, pero si doy cinco vueltas corriendo me mareo. Cuando crezca y me haga mayor no podré dar ni dos pasos. «Exageras». ¡Ya sé que exagero, pero es lo que siento!
¿Sabes una cosa, Caty? Los planes no salieron bien. Madre hizo lo que pudo, y sigue haciéndolo, pero es que ocurrió algo terrible y por eso estoy aquí, sola, encerrada en el Refugio. Yo debía tener más hermanos y el refugio debía ser más grande. Cuando sea mayor ayudaré a Madre a hacer otro refugio, tendré muchos hermanos, jugaremos y podremos salir al exterior, porque fabricaremos máscaras (por eso estoy estudiando mucho) y nunca nos aburriremos. Me arrepiento de odiar a Madre, ya no la odio. Ella es buena, me dio la vida, me tuvo en sus entrañas. La quiero.

Día 4 bis.

¡Caty! ¡Caty! ¡Caty! Todavía es el mismo día, pero tengo muchas ganas de contarte algo FAN-TÁS-TI-CO que me acaba de ocurrir: he subido al mirador como siempre y uno de los bobos, una cría, se ha acercado, ha llegado hasta la misma cúpula de cristal y ¡me ha mirado! Te juro que me ha mirado, después ha puesto una extremidad sobre el vidrio y yo he colocado una mano sobre la suya, aunque teníamos el cristal en medio he sentido como si lo tocara, el corazón me ha latido con mucha fuerza y hemos estado así un rato, hasta que un adulto lo ha llamado desde lejos. ¡Caty! ¡Tengo un amigo! ¡Un ser REAL!
No sé si podré dormir esta noche.

Día 5

Me llamo Eva. Madre me ha hecho notar que no había escrito mi nombre. Ella me ha llamado siempre así, incluso antes de nacer ya tenía adjudicado ese nombre. Forma parte del plan.
También quiero poner un nombre a mi amigo, no puedo llamarlo Bobo como al resto. Creo que lo llamaré Liam, igual que tu mejor amigo en la serie, Caty. Espero que hoy vuelva a acercarse al mirador. ¡Ojalá pudiese salir yo! He insistido toda la mañana a Madre para que me deje salir. Si Liam puede vivir en el exterior, quizás yo también pueda. Pero Madre es tajante, no me va a dejar salir y solo ella puede abrir la puerta. ¡No es justo que el aire sea venenoso para mí y SOLO para mí! Le he dicho a Madre que puedo aguantar la respiración hasta un minuto, pero no ha servido de nada. «Tienes que esperar a ser mayor». ¿Y si Liam no vuelve a venir? ¡No entiendes que para mí es importante, Madre!
Bueno, es inútil enfadarse con Madre.
Hoy el desayuno ha tardado un poco más en estar preparado porque el Recolector tuvo algún problema anoche; un animal lo estuvo mordisqueando. El Recolector recoge plantas y las trae hasta el refugio para que Madre pueda fabricar los alimentos. Mi comida es muy poco variada, consiste en un puré con proteínas, hidratos y grasas, tiene un color marrón y nunca he comido otra cosa, así que no sé si es delicioso o un puro asco. Me encanta la cara que pones, Caty, cuando dices: «¡esto es un puro asco!». Yo creo que el Recolector está sucio y huele a vegetales, por eso algún animal tonto lo ha confundido con su desayuno. Le he dicho a Madre que debe limpiarlo. Aunque si al final lo rompe un Gigantón tendré que salir yo a buscar la comida, entonces Madre no podrá negarse.
Hoy he comenzado las lecciones de biología. «Hay que seguir el programa» dice Madre, «Tú estudiarás biotecnología». Pero el nuevo profesor no me gusta, no me cae bien. Prefiero a Alicia. Quiero ver los vídeos de Alicia. He entrado en la base de datos para buscar archivos donde aparezca ella, pero casi todos están dañados. «El accidente destruyó la mayor parte de la memoria central». Siempre es lo mismo, nada funciona bien por culpa del accidente. Creo que incluso Madre no está del todo bien a causa de aquello que ocurrió mucho antes de que yo naciera. «Eva, algún día me tendrás que ayudar, te necesitaré para tener más hijos». Pero no necesitaste a nadie para tenerme a mí. «Tú fuiste la primera. Ya estabas dentro de mí cuando llegamos aquí. Ese era el plan». No me gusta el plan.
A veces, me imagino que vivo en tu mundo, Caty. Que vivo en una casa con unos padres cariñosos y que hay muchos niños y niñas con los que jugar. Pero Madre dice que las películas son muy antiguas, que todo eso ya no existe, que solo es ficción. «En el futuro, tú y tus hermanos podréis construir un mundo parecido al de las películas». Siempre el futuro. ¿Y el presente qué? Sola y encerrada…

Día 6

¡Ha vuelto! ¡Liam ha regresado! Ayer subí al mirador después de escribir y me entristecí mucho al descubrir que los bobos no estaban en el valle. Esperé impaciente varias horas hasta que el grupo apareció junto al bosque del norte. El cielo estaba dorado, a esas horas a los bobos les gusta correr y jugar por el prado que hay junto al bosque. Enseguida vi a Liam. Y él me vio a mí. Correteó directamente hasta la cúpula y estuvimos jugando un buen rato. Él hacía unas cabriolas muy raras, y yo intenté imitarlas. Me costó mucho, porque nuestros cuerpos son muy diferentes y el espacio en el mirador es muy estrecho, pero me lo pasé muy bien. Liam también gritó y rió, a pesar de que la cúpula atenúa los sonidos, yo sé que se estaba divirtiendo. Los adultos nos observaban desde la distancia, sin inmiscuirse. Sus gritos son muy agudos «¡chiiis, chiiis!» suenan como si tuviese hipo. ¡Fue genial!
Esta mañana he preguntado a Madre por qué ellos pueden respirar el aire del exterior. «Están adaptados». Yo también me podría adaptar, quizás al principio me costaría un poco respirar, pero después me acostumbraría y correría por los prados con Liam. Estoy creciendo mucho, mi cuerpo se transforma y se adapta a las condiciones del Refugio, estoy convencida de que sería mejor aclimatarme al ambiente exterior, que mi cuerpo se acostumbre, sino NUNCA estaré preparada para marcharme de aquí. Tú, Caty, dices en una escena que el pájaro tiene que salir del cascarón, así me siento yo; atrapada. Pero Madre es categórica: «no puedes salir sin máscara. Primero debemos construirlas, tengo los diseños pero no los materiales necesarios. Cuando seas mayor…» ¡Estoy harta de oír esa frase! ¡Ya soy mayor! Y quiero jugar con Liam AFUERA.
Hoy en biología el profesor ha hablado de reinos; los seres vivos se dividen en cinco reinos, uno es el de los animales. Yo soy la reina, lo he pensado y creo que es lógico; mis animales son nuevos, no tienen nada que ver con los de vuestro mundo. Yo soy más lista que ellos, así que es normal que sea su reina. Les enseñaré a hacer cosas inteligentes, como hablar o escribir. Pero no a vestirse, en las películas todo el mundo lleva ropa, aquí no es necesaria, no hace frío. Madre dice que la temperatura exterior es aún más elevada. Yo no tengo ropa, el plan no la incluía. «Solo trajimos lo imprescindible. Nada de peso superfluo». Me da igual, a parte de Madre, nadie puede verme, ni siquiera yo misma. No tenemos espejos. Apenas hay vidrios en el refugio, está la diminuta lente del proyector de películas y la cúpula del mirador. A veces intento observar allí mi reflejo, solo veo una cara muy delgada enmarcada en una enorme mata de pelo castaño. Tampoco tengo peine, solo mis uñas. Cuando sueño, mi rostro es el tuyo, Caty, no ese semblante raro que en las noches oscuras me mira con unos ojos enormes desde la cúpula.
Creo que lo dejo ya. Estoy ansiosa por volver al mirador, no quiero que Liam venga y yo no esté.

Día 7

Ayer estuvimos jugando mucho rato. Liam es muy divertido, y muy listo, conseguimos hablar. Antes de que Madre me corrija aclaro que hablamos mediante señas, Me entiende y yo le entiendo a él. Si levanto las dos manos hacia arriba él salta, si las bajo se tumba. Cuando está contento se golpea el abdomen con una mano, si está disgustado se toca una zona de la cabeza. Creo que esos gestos sirven para decir Sí y No, pero él no lo sabe. Bueno, no lo sabía hasta ayer, me costó un poco enseñarle, pero al fin lo entendió. Es una lástima que el mirador sea tan estrecho, yo apenas me puedo mover mientras Liam corre arriba y abajo constantemente. Una de las veces trajo una fruta roja y alargada que crece en los árboles y se la comió frente a mí. Me la ofreció varias veces y yo hacía ver que la cogía a través del vidrio y que también me la comía. Le enseñé un gesto que significa comida buena aunque no tengo ni idea del sabor que tendrá. A los bobos les gusta mucho, las comen a todas horas. En tus películas, los bosques y prados son muy verdes, en mi mundo son multicolor, con predominio del rojo. Todo está muy húmedo, mojado, pero no te creas que siempre está lloviendo, no, en realidad nunca he visto llover como en las películas. Aquí el aire está empapado, como la niebla pero transparente. En la cúpula se forman pequeñas gotitas de agua continuamente que se escurren hacia el suelo. Bajo el suelo está enterrado el Refugio.
El problema con el Recolector persiste. Hoy Madre ha preparado el desayuno con reservas que tenemos almacenadas para casos de emergencia. En un intento de limpiarlo, Madre lo hizo pasar por un charco grande que hay cerca de aquí, pero eso no funciona, hay que frotar para eliminar los rastros de olor.
«Tienes que entrarlo en el Refugio», le he dicho. El Recolector siempre está en el exterior, deposita los vegetales en un conducto que hay afuera y allí también tiene su punto de recarga de energía. Madre es reacia a hacerlo, porque abrir la puerta es un proceso complejo y peligroso. Pero creo que la estoy convenciendo.
Podría enseñar a Liam a introducir alimentos por el conducto, él es mucho más rápido y eficaz que el Recolector. Pero para eso yo tendría que salir al exterior. Tengo un plan. Es secreto, no lo puedo escribir porque Madre lo lee todo.
Me estoy informando sobre los materiales necesarios para confeccionar las máscaras. «Hace falta un soporte y un filtro» dice Madre. Se ve que la parte difícil es el filtro, es como una red muy, pero que muy pequeña, que deja pasar el aire pero no el veneno. No puede ser de cualquier material, necesitamos carbón y después hay que activarlo, eso todavía no sé cómo se hace. Pero tengo un plan.
Hoy en clase de biología Alfred, el profesor, me ha explicado qué es el ADN. El humano, porque el de Liam probablemente es muy diferente… eso a dicho Alfred, y él no tiene ni idea. ¡Pues vaya maestro tonto! Seguro que Diana sabía mucho más que él.
Lo siento, tengo que dejarlo, creo que la comida almacenada no me ha sentado bien.

Día 8

Me duele la garganta de tanto gritar. Ayer hablé a Liam con palabras. Él no las puede reproducir, pero las comprende. Quiero que conozca mi voz. Nunca había hablado tanto, con Madre la comunicación siempre es breve. Él me escuchó con atención,  sospecho que estaba fascinado con mi variedad vocal. Los bobos solo emiten un tipo de chasquido «¡chiis!» Así que flipaba, como dices tú, al oírme. Al final incluso canté la sintonía de tu serie. Unos adultos que dormitaban algo alejados también se interesaron por mi canción, creo que los sorprendí a todos. Estoy muy contenta.
Pero tenemos un nuevo problema: la reserva de comida está echada a perder, no sirve. Ayer vomité antes de llegar al evacuador. Madre dice que es por la temperatura, es tan elevada que los alimentos se deterioran muy rápido. Me ha realizado un chequeo completo y estoy bien de salud. Soy resistente a los microorganismos. Pero ahora dependo totalmente de la cosecha diaria del Recolector, y sigue sufriendo ataques de animales constantemente. Pedí a Madre que dirigiera la máquina hacia la cúpula del mirador, para poder ver cómo está. El Recolector es como un camión pequeño, pero con seis patas en lugar de ruedas y con dos pinzas. Se mueve despacio. Liam dio un salto muy gracioso cuando se acercó a nosotros, no está acostumbrado a ver máquinas. Decir que está sucio es poco; no hay ni rastro de su color gris original, está todo rojo, cubierto por unos pelillos minúsculos que creo que se mueven, no sé si pertenecen al reino vegetal. El contenedor estaba lleno de porquerías: las plantas que recoge están infectadas de gusanos asquerosos. ¡Y eso es lo que yo como cada día! «Todo se esteriliza y se procesa» dice Madre, pero no me tranquiliza. El aspecto de las berenjenas de Liam es mil veces mejor (he decidido llamarlas así aunque me parece que las berenjenas no son rojas). Pero la tonta máquina es incapaz de subir a un árbol. Sin duda, hay que hacer algo con el Recolector, Madre dice que mañana lo entrará en el Refugio. Será el momento de poner en marcha mi plan secreto. Grité a Liam que persiguiera a la máquina, quiero que descubra donde está el conducto de entrada, desde la cúpula no se ve. Pero solo lo siguió un rato, cuando el Recolector desapareció de mi campo de visión Liam regresó junto a mí dispuesto a seguir jugando. Si encontrara el conducto, podría lanzar allí lo que yo le pidiese. Él sería mis manos en el exterior.
Proyecto Aquarii son las palabras que están escritas junto a la matriz. Es el nombre del plan, no mi plan, sino el grande, el que lo incluye TODO. Hoy el profesor Alfred lo ha mencionado: «Eva, para ti la biología debe ser una herramienta, esa es la esencia de Aquarii, en tu mundo no contarás con otros recursos, las máquinas acabaran fallando, y no tendrás nada con qué repararlas… pero estarás rodeada de vida. Los seres vivos son instrumentos perfectos, se auto reparan y se reproducen solos, se adaptan y cambian. Tú podrás modificarlos a tu antojo. Nosotros te enseñaremos las técnicas necesarias, pero deberás adaptarlas a una vida que desconocemos…» Me enoja, no sé que tiene Alfred pero solo con escucharlo me sulfuro. Cuando dice «utilizarlos» pienso en mí, me siento utilizada por ellos. No quiero estar en este mundo, a mi me gusta el mundo de las películas, tu mundo, Caty. ¿Por qué me enviaron aquí? ¿Por qué me castigaron antes de nacer? ¿Por qué tengo que estar sola y encerrada? Los odio. Madre solo es otra víctima más del proyecto, ella al menos está conmigo, es la única que me cuida. Ojalá me dijese alguna vez que me quiere.
Tengo que prepararme para mañana. Mi plan tiene que salir bien. Espero que Liam… Ahora subiré al mirador y hablaré con él, tiene que entender mi plan, lo necesito. Estoy muy nerviosa, no sé si podré dormir esta noche.

Día 10

Ayer no pude escribir. Pero hoy ya me encuentro mejor. Te explicaré lo que pasó, Caty.
Madre tardó una eternidad en traer el Recolector. Infló una bolsa en la parte exterior de la entrada y condujo a la máquina dentro, La bolsa es una esclusa de descontaminación. Después, al fin, abrió la puerta. Llegó la oportunidad que yo estaba esperando.
Corrí y salté por encima del Recolector, Madre ya estaba cerrando la puerta cuando la atravesé a toda velocidad. Creo que me golpeé en el hombro, pero con la emoción del momento no me di ni cuenta. No había pensado en la bolsa exterior, mi plan tampoco era perfecto, así que me enredé con el plástico. La bolsa se estaba desinflando y no atiné con el orificio de salida, en unos segundos me vi envuelta como uno de esos sándwich de atún que siempre llevas de merienda. No podía respirar, me sentí realmente agobiada, por suerte mi cabeza encontró por sí sola la salida y al final rodé por el suelo del exterior.
¡Cuántas sensaciones nuevas! Noté por todo mi cuerpo el tacto suave y cálido de un suelo mullido, repleto de hierba multicolor y, aunque mi plan era contener la respiración tanto como pudiese, inspiré una gran bocanada de aire dulzón, caliente y húmedo. Tosí y los ojos me comenzaron a picar. Liam me estaba esperando allí mismo, siguiendo nuestro plan. Me miró expectante, yo quería saltar sobre él y abrazarle, como hacéis en las películas. Nunca he abrazado a nadie. Pero algo me retuvo, no sé explicarlo, y solo me acerqué hasta él, sin dejar de toser y lo toqué con ambas manos de forma precavida. Su cuerpo me resultó blando, me imagino que similar a cuando tú abrazas a tu osito de peluche. Sonreí y grité: «¡Liam!» Él se relajó y a su modo también me sonrió. Por segunda vez aspiré el aire exterior, de momento, el veneno no me estaba afectando demasiado, solo un poco de tos y picor en la garganta.
No tenía tiempo que perder. La voz de Madre resonó dentro de mi mente: «Eva, regresa al interior, es muy peligroso lo que estás haciendo». Ignoré sus palabras y agarré una mano de Liam para arrastrarlo hacia la zona donde está el conducto de entrada de alimentos. Aunque tenía muy estudiada su localización, al principio me perdí un poco, estar en el exterior me producía una especie de extraño mareo. Liam me siguió obediente, la entrada del conducto está camuflada por la vegetación que ha crecido a su alrededor, enseñé a Liam el orificio de dos palmos (míos) por donde yo quería que él me enviase cosas. Se lo expliqué con señas y palabras: «lo pones aquí y yo lo recibo dentro», cuando lo entendió emitió sus típicos grititos y comenzó a saltar de alegría. Yo reí nerviosa y eso me provocó un nuevo ataque de tos. La voz de Madre volvió a sonar en mi cabeza: «Regresa ya, vuelve a casa antes de que sea demasiado tarde». Llevada casi tres minutos fuera, y ya había respirado muchas veces el aire venenoso, tenía prisa, también quería enseñar a mi amigo el conducto de evacuación. No tenía claro qué podía enviarle yo a él, pero esa sería la única vía posible.
Durante unos segundos me quedé fascinada, observando el hervidero de vida que me rodeaba, la piel se me erizó, yo era la única humana allí, la única en todo el planeta, me sentí desprotegida, pequeña, débil… fuera de lugar, pero al mismo tiempo fui consciente, creo que por primera vez, de que aquel era mi mundo, me gustase o no, ese era el mundo real, el ÚNICO mundo posible para mí. Otro ataque de tos me recordó que tenía que moverme.
Tuvimos que rodear todo el perímetro del refugio, cosa que no nos costó demasiado, y al acercarnos a la salida del conducto de evacuación, un olor nauseabundo invadió mi nariz. Recordé los deshechos que por allí salían y me sentí un poco azorada, culpable, como si ese fuese el olor del refugio; mi olor. Nos detuvimos a cierta distancia, el tubo estaba rodeado por un barrizal marrón de bastante mal aspecto.
De pronto, nos percatamos de que algo se movía entre el lodo. «Cuidado» dijo Madre. Liam se puso tenso, y de forma súbita un animal grande, de cuerpo alargado y oblongo se movió veloz hacia nosotros. No era un animal con nombre, aunque alguna vez me parece haberlo atisbado desde la cúpula. Tenía unas fauces enormes, repletas de dientes. Mi corazón se disparó y Liam gritó con pánico. El animal se abalanzó sobre Liam. No puedo explicar por qué lo hice, pero me puse delante de él para protegerlo. Levanté las manos y el animal me mordió en el antebrazo. Sentí mucho dolor, pero me mantuve en pie, yo misma me sorprendí, pensé que iba a morir. En ese momento oí los chillidos de los bobos adultos que acudían a la llamada de auxilio de Liam. El animal me soltó y huyó reptando por el lodo.
Me sentí muy mareada, habría caído al suelo si Liam no me hubiese sujetado por detrás, su rostro se difuminó ante mis ojos, intuí como los adultos llegaban hasta nosotros, pero ya no recuerdo más porque me desmayé.
Cuando recobré la conciencia ya estaba de nuevo aquí, dentro del refugio. «Los bobos te trajeron», me explicó Madre, «estás intoxicada, pero podrías estar muerta. Has hecho una tontería muy peligrosa». Sus palabras aumentaron mi dolor de cabeza. Ayer tuve todo el día un increíble dolor de cabeza, Madre incrementó los niveles de oxígeno para curarme. Mi brazo estaba rojo, las marcas de los dientes de la bestia se veían con claridad, pero no había herida. No entiendo porqué, pero mi piel es más dura de lo que pensaba, o el animal no es tan fuerte como parecía. Lo llamaré serpiente.
Como el Recolector estaba dentro, no había comida, pero tampoco yo tenía hambre. «Hay que limpiarlo» Dijo Madre. «Ya lo haré después», le respondí. Aunque todo me daba vueltas, conseguí ponerme en pie y arrastrarme hasta la cúpula, Liam estaba allí, no sé cuánto tiempo llevaba esperándome, pero al verme saltó de alegría. «Hola, amigo» dije mediante señas. Después de nuestra aventura sentí que éramos más que amigos, casi hermanos. Liam me ofreció otra berenjena, grande y turgente, yo le dije: «comida buena» y señalé la dirección del conducto de entrada. Liam se movió rápido, desapareció de mi vista un momento y regresó sin la berenjena. Yo sonreí, ahora ya no dependo solo del recolector para abastecerme.
Esta mañana he limpiado el Recolector tan bien como he podido y Madre lo ha devuelto al exterior. Le he pedido que deje pasar las berenjenas de Liam enteras, he mordido una y son crujientes, la lengua me ha picado mucho y he tenido que beber agua. Creo que las calificaré como bastante deliciosas.
No te lo creerás, Caty, pero a pesar de todo, tengo unas ganas locas de volver a salir. Necesito que Liam busque carbón, Madre no abrirá la puerta si no tengo una máscara. Ahora veo el exterior de una forma diferente, es un mundo desconocido, excitante, peligroso, grande, inmenso. No puedo creer que no haya más seres humanos, Madre no lo sabe todo, quizás se equivoca, quizás lejos de aquí, en otra parte del planeta, haya otro refugio como el nuestro con personas dentro… «Eva, estamos solas» afirma Madre, ella nunca duda. Pero yo sí. «Pronto tendrás hermanos, tienes que estudiar mucho». Yo estudio. Mis hermanos están guardados en la nevera. Ahora son embriones pequeñitos, un día crecerán dentro de madre y se convertirán en niños como yo. Algún día…




Avance CAPÍTULO 2

Año 2, día 1

Hoy cumplo ocho años.
He releído las primeras entradas del diario y creo que debería aclarar algunas cosas que quizás han quedado confusas. Sobre todo respecto a Madre…

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